La empatía: niños agresivos o niños violentos.

En relación a la educación emocional de nuestros hijos, conviene distinguir entre violencia y agresividad. Las relaciones que existen entre estos dos conceptos son complejas. A veces se utilizan como sinónimos, pero hay que tener cuidado porque su significado no es el mismo y el uso del lenguaje puede a veces confundirnos.

La agresividad es un concepto originario de la biología, vinculado al instinto sexual y a la territorialidad. Todos hemos documentales de animales en los que este instinto es muy evidente.

 En la raíz de la conducta agresiva está la ira. Puede haber una ira sana que nos conduzca a defender la injusticia y los derechos de las personas. Esto puede hacerse con agresividad pero sin violencia. Dicho de otra forma, toda violencia es agresiva pero no al revés.

La agresividad es consustancial con el ser humano y está ligada al instinto de supervivencia. Está relacionada con la defensa, y en este sentido es necesaria. La violencia está, sin embargo, relacionada con hacer daño.

De la agresividad no debería derivarse la violencia, pues ésta se trata de una agresividad que no es de tipo adaptativo, que está más allá de lo natural.
El objetivo de la violencia es hacer un daño físico, psicológico o sexual. Está relacionada con la destrucción, crueldad, hostilidad, etc. Este es el caso del bullying, en el que no todo es daño físico sino también psicológico o moral (humillaciones, amenazas, insultos, aislamiento, menosprecio).

En cierta forma la violencia es la ausencia de empatía. Empatía supone ponerse en la emoción que experimenta la otra persona. Si una persona puede empatizar y ser capaz de sentir la emoción la experiencia emocional de la víctima, es muy probable que no quiera sufrir esta experiencia y no se implique en situaciones de violencia. Por ello, el desarrollo de la empatía es un método que ayuda a prevenir la violencia.

Para mejorar la empatía y conducta prosocial en niños y adolescentes existen programas de intervención que tienen como objetivo promover el desarrollo de diversos factores del desarrollo social y emocional estimulando:

• Una mejora del autoconcepto-autoestima, el sentido de valía de los compañeros/as del grupo y el respeto por los demás.
• Las habilidades de comunicación verbal y no verbal: exponer, escuchar activamente, dialogar, negociar, tomar decisiones por consenso, etc.
• Un aumento de conductas sociales facilitadoras de la socialización (conductas de liderazgo, jovialidad, sensibilidad social, respeto-autocontrol, prosociales…), así como una disminución de conductas perturbadoras para la misma (conductas de agresividad-terquedad, apatía-retraimiento y ansiedad-timidez, antisociales, etc.).
• La conducta prosocial (dar, ayudar, cooperar, compartir, consolar…): las relaciones de ayuda y la capacidad de cooperación grupal (dar y recibir ayuda para contribuir a un fin común).
• El desarrollo moral: aceptar normas sociales implícitas en las instrucciones de los juegos (turnos, estructura cooperativa, roles…) y normas sociales que el grupo estructura para la realización de los juegos, fomentar valores (diálogo, tolerancia, igualdad, solidaridad, etc.).
• La identificación, comprensión y expresión de emociones a través de la dramatización, las actividades con música-movimiento, el dibujo y la pintura; la capacidad para expresar asertivamente los sentimientos propios, aceptando la expresión de los sentimientos de los compañeros/as del grupo.
• La capacidad de empatía ante los estados emocionales de otros seres humanos.
• El aprendizaje de técnicas de análisis y resolución de conflictos, es decir, la capacidad para definir conflictos, reconocer sus causas, desarrollo y situación actual, así como para buscar soluciones constructivas, etc.
• La capacidad para identificar y analizar percepciones, estereotipos y prejucicios, etc.
• Sentimientos de placer y de bienestar psicológico subjetivo, etc.

Recuerda que la educación emocional provee a tus hijos de herramientas para toda la vida, les hace más humanos y mejora su autoestima y su sociabilidad.

 

Fuentes: 

www.infocop.es
Prevención del acoso escolar con Educación Emocional de Rafael Bisquerra

Artículo publicado por Eva Hernández

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