LA MOTIVACIÓN DE LOGRO EN EL APRENDIZAJE Y AUTOESTIMA

 

Es muy común entre profesores, padres y otros educadores, escuchar frases como "este niño es vago", "no hay manera con él", "no quiere hacer nada"... Es cuando decimos que el niño está desmotivado. Sin motivación es imposible el aprendizaje, por eso os vamos a hablar en este artículo de la motivación de logro, motivación imprescindible para una adecuada adaptacion escolar del niño y un correcto desarrollo emocional.

 

La motivación de logro es la tendencia del ser humano a buscar el éxito en situaciones desafiantes que supongan un reto, con el fin de obtener la propia satisfacción y sin tener especialmente en cuenta la aprobación externa.

Vamos a definir qué es la motivación, término muy usado en todo lo relacionado con el aprendizaje de nuestros hijos. La motivación es una fuerza interna que nos lleva a activar, mantener y dirigir conductas hacia una meta u objetivo. La clasificación más básica es la que diferencia entre motivos primarios y secundarios. Entre los motivos primarios encontramos el motivo de hambre, sed, sueño…todas esas motivaciones centrales que, desde que nacemos, están funcionalmente relacionadas con la subsistencia del individuo y de la especie. Entre los motivos secundarios, de los que podríamos hacer una lista interminable, encontramos el motivo de logro, de identidad, de comprensión, de afiliación, de aprobación social…, todos aquellos que no tienen una base biológica clara y que son adquiridos, es decir, que aprendemos, y por lo tanto están muy determinados por la cultura.

Ciertamente los motivos primarios son necesarios para la superviviencia. Sin embargo, los motivos secundarios no son menos importantes, y desde un punto de vista funcional, están en un nivel muy superior a los primarios. Tienen un poderoso control sobre la conducta y de las personas y llegan a condicionar e incluso modificar a los primarios. Pensemos en un ejemplo para entender bien hasta qué punto los motivos secundarios determinan la conducta humana. La evitación del dolor es un motivo primario, y la creencia religiosa uno secundario. Sin embargo hay personas que por su fanatismo religioso llega a autolesionarse físicamente, de tal manera que esta motivación aprendida (fanatismo ideológico) impera sobre la necesidad de sentirnos seguros y protegidos. Otro claro ejemplo es la influencia de la moda, que nos lleva a usar incomodísimos tacones, ropas ajustadas, a hacernos agujeros en el cuerpo… Los motivos secundarios, a pesar de no ser estrictamente necesarios para la supervivencia, como ocurre con los motivos primarios, juegan un papel muy importante en la adaptación de las personas y en su desarrollo emocional. Los aprendemos y los hacemos parte de nuestra personalidad, haciéndonos diferentes de otros y adaptándonos a nuestro entorno.
El motivo de logro ha sido desarrollado por muchos investigadores. Aparece en las personas entre el año y medio y los tres años y medio de vida, cuando el niño descubre que es capaz de lograr cosas que antes no podía. A partir de esta edad se va desarrollando. Diversos estudios han demostrado que el estilo educativo practicado por los padres ejerce una poderosa influencia en el comportamiento de los hijos. La infancia es un momento clave en el desarrollo de este motivo, y es necesario para un adecuado desarrollo, un ambiente que induzca seguridad y que fomente autonomía, responsabilidad y compromiso.

Cuando los padres tienen expectativas de éxito bajas sobre sus hijos y se sientan a hacer las tareas con ellos, la interacción suele ser más autoritaria, tomando más decisiones por ellos y regañándoles cuando se equivocan.
Cuando los padres tienen expectativas de éxito altas sobre los futuros de sus hijos, y predicen buenos resultados en las tareas que van a ejecutar, les dejan más libertad para actuar, reforzando su trabajo con palabras de cariño y ofreciéndoles ayuda en sus fracasos.
No sólo estos factores ambientales y de aprendizaje influyen en la motivación de logro, sino que existen unas raíces de tipo cognitivo, con un papel muy importante en los procesos de interpretación que el niño hace. Obviamente, si el niño realiza tareas en las que obtiene un fracaso, sus expectativas de éxito se van viendo cada vez más mermadas en los sucesivos intentos de realización de dicha tarea, ya que las experiencias pasadas de fracaso les hacen interpretar que en el futuro también fracasarán.
Es fundamental que las metas sean accesibles en base a las capacidades del niño, y que le proporcionemos experiencias de éxito que reforcemos para mejorar sus expectativas futuras. Cuando padres y profesores utilizan términos como “es vago” o “perezoso”, atribuyen al niño unas características desmotivadoras para el niño y para ellos mismos. Lo primero que hay que hacer es una valoración para ver por qué el niño muestra esa actitud. Puede tratarse de niños que están angustiados, que tienen problemas para relacionarse con otros niños de su edad, que no se ven capaces, que se exigen por encima de su capacidad…lo importante es aproximarse a la causa.

No todas las personas tenemos un elevado motivo de logro, pero como hemos dicho anteriormente, el motivo de logro es un motivo aprendido, así que podemos modificarlo para aumentarlo. Las características principales de las personas con motivo de logro elevado son las siguientes:
Buscan triunfar de forma activa, son innovadores y evitan rutinas.
- Les gustan los desafíos y retos en los que hay que vencer obstáculos para alcanzar el logro personal, quedando en un segundo plano las recompensas externas que pueden obtener por sus éxitos.
- Prefieren tareas de dificultad media, moderadamente desafiantes, porque son las que mejor ponen a prueba sus capacidades y habilidades, proporcionándoles éxitos que atribuyen a su propia persona mejorando así su autoestima.
- Son persistentes con sus metas y raramente abandonan. Démonos cuenta de cómo los niños con bajo motivo de logro abandonan con facilidad cualquier tarea en la que aparece una dificultad y recurren sistemáticamente a pedir ayuda, verbalizando un “no lo entiendo”, “no sé hacerlo”.
 - Asumen riesgos con facilidad, pero siempre teniendo en cuenta su capacidad real y calculando las consecuencias. Si consideran que las normas no son justas cometen pequeñas infracciones saltándoselas, pero siempre con control de la situación y asumiendo las consecuencias de sus actos.
- Buscan feedback en su desempeño, que los demás les informen para poder mejorar o corregir sus ejecuciones futuras.

No lo olvides que no hay niños vagos, sino situaciones que hacen que no quieran estudiar, intentarlo o esforzarse. Todo lo que se aprende se puede desaprender, con paciencia y cambiando algunas cosas, puedes ayudar a tus hijos a incrementar su motivación de logro. Educa en autonomía y responsabilidad, dales tiempo y valora sus logros por pequeños que sean. No intentes forzar su conducta, ofrécele tu ayuda. Recuerda que el ser humano tiende, por naturaleza, a buscar el éxito.

 

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